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Poderoso Caballero es Don Dinero (*)

(O la explotación de los empresarios agropecuarios

y la complicidad de los medios de Comunicación Social)

Por Ricardo Serruya

 

Quizás sea una obviedad plantear que el poder, en estas sociedades, necesita de los medios de comunicación social para sostener algunas de sus “ilógicas”. Pero no es una obviedad afirmar que como hacía mucho tiempo esta alianza fue palpable y evidente en el binomio: empresarios agropecuarios – medios de comunicación.

A fines del año pasado el poder empresarial agropecuario y multinacional volvió a mostrar –en este prisma maquiavélico que posee- su cara más espeluznante y cruel.

El primer hecho público sucedía en la Estancia El Algarrobo, ubicada en el Paraje Beladrich, a pocos kilómetros de Santa Lucía, partido de San Pedro. Se trata de una finca de unas 1600 hectáreas, de las cuales 200 están arrendadas a Nidera. Luego de una negativa judicial para concretar el allanamiento ante el pedido del Fiscal y por la facultad de poder de policía que posee el Ministerio de Trabajo de la Provincia de Buenos Aires se pudo comprobar que en ese lugar se practicaba la explotación mas cruel en pleno siglo 21.

De esa inspección quedó demostrado la práctica de trabajo esclavo que, bien pudo ser legal hasta el año 1813, pero que quedó abolido cuando la Asamblea de ese año la prohibió en todas sus formas. A casi 180 años de haber sido eliminado el trabajo esclavo, multinacionales que facturan millones de pesos, no solo evaden obligaciones tributarias sino que someten a la denigración total a sus trabajadores, tanto adultos como niños.

Ciento treinta personas –de las cuales 30 son adolescentes- eran alojados en trailers de chapa, en los que dormían hacinados de a veinte. La jornada laboral era de diez horas incluido el día de Navidad, bajo el rayo del sol. En los habitáculos que vivían no tenían luz, ni agua potable salvo la que recibían en baldes o –incluso- en tachos donde antes se alojaba agrotóxicos. Tenían prohibido salir de los límites de la propiedad en la que trabajaban y desconocían cual era su salario.

La mayoría de los trabajadores provenían de Santiago del Estero y fueron tentados para trabajar “en la mejor empresa”, en condiciones laborales apropiadas y un buen salario. Promesa que se dio de bruces cuando una vez traslados no se les permitió salir del predio y se los amenazó con remitir a toda la cuadrilla a su ciudad natal si alguno decidía abandonarlo: hechos y prácticas que, en toda su dimensión, lo relaciona con un campo de concentración.

De lo percibido por su trabajo se le descontaba todo lo que consumían a precios exorbitantes, de manera tal que nunca tenían “resto”:80 pesos costaba una bolsa de papas, 65 una de cebollas, 54 pesos pagaban por un pollo, 17 por un atado de cigarrillos. Un kilo de pan –viejo- orillaba los ocho pesos y si querían darse un lujo como recargar la batería del celular, les cobraban $2 por el uso de la energía.

Como si semejante acto de cinismo y de crueldad no alcanzara, la inspección encontró paquetes de fideos que poseían el sello del ministerio de Desarrollo Social. Por esa mercadería, que se utiliza para comedores escolares y planes sociales y cuya venta está prohibida, los esclavos debían pagar 35 pesos. Además se encontraron alimentos vencidos que eran vendidos a los trabajadores a un precio tan elevado que parecía tratararse de una cena en un lujoso restaurante de Puerto Madero.

La única retribución percibida por los empleados rurales fueron $12 asignados para comprar pan dulce para las fiestas de fin de año.

El Ministro de Trabajo de la provincia de Buenos Aires, Oscar Cuartango, dijo que los hechos descubiertos rozaban el crimen de lesa humanidad. Y no exageró. El Director de Bromatología de San pedro , Dr Julio Carballo afirmó que las condiciones eran las de un campo de concentración, con dos agujeros en el suelo como baños, sólo aislados por una cortina cosida con bolsas que, como si se tratara de una broma de muy mal gusto, llevaba la inscripción de Nidera.

Algunos días después una situación similar se descubrió en otra localidad del norte bonaerense: Ramallo. En este caso se trató de dos campos de la empresa Status Ager SA que albergaba cerca de 150 personas, entre las que había al menos nueve menores, abocados a la desfloración de maíz

La denuncia la realizó la Municipalidad de Ramallo, y por eso se ordenó el allanamiento de la estancia Santa Celestina y en otra que se encuentra enfrente, ambas pertenecientes a la misma firma.

Las escenas eran similares a las ya vistas en San Pedro: los campesinos vivían hacinados en trailers o galpones de chapa, saturados de camas cuchetas. No contaban con agua potable, energía eléctrica ni baños. Tampoco contaban con asistencia médica. En bidones de glifosato cargaban agua para consumo alimenticio y para limpiar ropa y alimentos, salvo que los jornaleros le compren a la empresa palanganas al precio de $20.

Al igual que en San Pedro estaban privados de moverse fuera del establecimiento rural, los campesinos caminaban cinco kilómetros a escondidas para ir a cargar sus celulares a un almacén del paraje. Si alguno quería regresar a su provincia y abandonar la tarea debía pagar 600 pesos a los dueños de la firma.

No fueron estos los únicos casos descubiertos. En la estancia “La Luisa”, ubicada en el paraje Beladrich, también en San Pedro se encontraron 69 hombres –también provenientes de Santiago del Estero- que eran sometidos a condiciones de servidumbre por la multinacional Southern Seeds Production SA (SSP), con sede en Arrecifes.

Los trabajadores, desfloraban maíz todos los días, durante 12 horas. Las 69 personas debían compartir el lecho para descansar pues solo existían 30 camas cuchetas ubicadas dentro de una carpa de lona. No tenían baños ni luz. Los alimentos perecederos eran conservados a la intemperie. El agua para bañarse la trasladaban en tachos de agrotóxicos.

Al igual que en los otros lugares, los campesinos no podían salir de la estancia, les cobraban a precios exorbitantes los alimentos que consumían descontándoselo de sus haberes, no gozaban de protección médica y debían proveerse de toda la indumentaria para realizar su tarea.

Dos nuevos procedimientos en la zona de San pedro encontraron a 26 personas que también sufrían la explotación, en este caso en la cosecha de guinea, una planta cuyas emanaciones afectan la piel y de la cual se obtiene la paja que se usa para hacer escobas y un grano con el que se elaboran alimentos balanceados. Vivían en casillas o en un colectivo en desuso, abandonado y dormían en colchones sobre el suelo. Uno de ellos tenía solo 17 años y no contaba con autorización de sus padres para trabajar.

A principios de febrero el nuevo caso descubierto fue en un campo de la provincia de Córdoba, dentro del establecimiento agropecuario “El Espinillo” ubicado en el Paraje Monte del Rosario. Allí la Administración Federal de Ingresos Públicos (AFIP) detecto 140 trabadores rurales que realizaban tareas manuales de desflore de maíz en condiciones de extrema insalubridad y precariedad.

Como en todos los otros casos, los jornaleros provenían de la Provincia de Santiago del Estero y trabajan para una firma cerealera multinacional cuya razón social es Pionner Argentina SRL, aunque no estaban registrados a nombre de esa empresa sino que habían sido contratados por Adecco Specialities SA, una firma prestadora de servicio eventual.

La escenografía es repetitiva: las personas estaban alojados en pequeños, nichos cuyas medidas eran de 2,20 metros de altura por 1,50 aproximadamente de ancho, y no tenían luz eléctrica. El agua para consumo de los trabajadores estaba en tanques de PVC apoyados sobre la tierra y expuestos al sol durante todo el día. El líquido allí depositado se extrae de los mismos pozos usados para el riego de los campos.

Los baños no poseían puertas, solos tres improvisadas paredes de chapa y por inodoro solo existía un pozo en la tierra. Al igual que los otros casos, los trabajadores tenían prohibido abandonar el predio, su sueldo era de $97 diarios, suma que puede sufrir algún descuento si se ocasionaba daño a alguna planta

NIDERA Y PIONNER

Dos de las empresas multinacionales involucradas en este trato de servidumbre son Nidera y Pionner Argentina SRL. ¿Quiénes son?

En el caso de Nidera su nombre surge de la combinación de las iniciales de los grandes mercados cerealeros en los que actuaba hace casi un siglo cuando fue creada en los Países Bajos: Holanda (Netherlands) India, Alemania (Deutschland), Inglaterra (England), Rusia y la Argentina.

En nuestro país se instaló en 1929.

Nidera es una compañía transnacional, líder en el mercado argentino de semillas y uno de los mayores exportadores de aceites, de cereales y de oleaginosas, a tal punto que se calcula que exporta aproximadamente el 10 por ciento del total de las exportaciones argentinas de esos productos.

Como la mayoría de estas empresas poseen su producción atada a la sociedad de hecho que mantienen con las grandes empresas de granos (Cargil, Monsanto…). En la década del 90, Nidera fue la primera empresa que obtuvo autorización para comercializar, dentro del mercado para humanos y animales, la soja transgénica resistente al glifosato. Dicha autorización fue conseguida cuando el actual pre candidato a Presidente por el Peronismo Federal Felipe Solá desempeñaba el cargo de Secretaria de Agricultura.

Hoy por hoy se la considera el sexto exportador de granos, el séptimo en los de subproductos y aceites, la mas importante empresa en los mercados de semilla de soja y girasol, segundo productor de maíz y tercero en Trigo.

En la actualidad posee tres centros de producción de semillas: en Venado Tuerto donde se dedica al maíz, Chacabuco solo girasol y Miramar, centro de producción de trigo y maíz. Pero no solo se dedica a esta producción, Nidera también comercializa insumos agrícolas, opera en fletes marítimos y produce fertilizantes, herbicidas y fungicidas.

Como todas estas empresas no utilizan los puertos oficiales para exportar o ingresar sus productos, sino que posee sus propias terminales portuarias en Rosario, Quequén y Bahía Blanca. Una modalidad que le permite a estas empresas burlar cualquier tipo de control sobre lo que ingresas y egresan al territorio argentino y tributar impositivamente mucho menos

Si bien no hay datos oficiales en cuanto factura esta empresa, especialistas del área calculan que su facturación sobrepasa largamente los 5000 millones de pesos y que los salarios que esta empresa paga no alcanza al 2% de esa facturación.

Pionner Argentina SRL

Según la página web institucional de Pionner Argentina SRL, se trata de una empresa líder mundial en desarrollo y producción de genética y biotecnología de avanzada para cultivos, y tiene entre sus objetivos el de incrementar la productividad y la rentabilidad de sus clientes y el desarrollo sustentable de los sistemas de agricultura en alrededor de 70 países.

Más allá de lo que la empresa dice de sí misma, Pioneer posee varias líneas más completas de semillas del mercado, comercializando híbridos de maíz, sorgo y girasol y variedades de soja y alfalfa. Además, al igual que Nidera, su sociedad con Monsanto y otras multinacionales hace que ofrezcan a productores tecnología y biotecnología para la comercialización de maíces con resistencia a insectos, soja con resistencia a glifosato y girasoles convencionales con resistencia a Clearsol, o sea productos transgénicos.

La casa central se encuentra en Jonston, Iowa, Estados Unidos, provee servicios a clientes en mas de 70 países, con 70 plantas de producción, 1040 centros de investigación en 25 países y redes de ventas y distribución en más de 70 países. En la Argentina posee una estación experimental en Pergamino.

En el mercado nacional, se instaló en el año 1986 comercializando semillas híbridas de maíz, girasol y sorgo y variedades de alfalfa y soja, y fue una de las primeras empresas que introdujo en el mercado nacional las primeras variedades de soja tolerantes a glifosato.

En la solapa de Recursos Humanos de su página web, la empresa explotadora de trabajadores argentinos, con caradurez total se pregunta ¿Qué es lo que hace que Pioneer sea una empresa atractiva para trabajar?, y textualmente se responde: “Nuestra gente talentosa y dedicada, nuestra filosofía de recompensar la excelencia individual; nuestra tradición de altos estándares, la calidad de nuestros productos y la excepcional atención al cliente, hacen de Pioneer una de las mejores empresas para trabajar… Pioneer es mucho más que una gran empresa. Es un lugar donde crecerás, personalmente y profesionalmente, y obtendrás recompensas por la excelencia.”

Y remata: “… En Pioneer encontraras el equilibrio justo entre trabajo y vida privada, tu esfuerzo será reconocido y tu vida fuera del trabajo respetada.”

Los jornaleros santiagueños explotados y tratados como esclavos no pueden decir lo mismo.

Como puede verse ambas empresas dominan una facturación millonaria, por lo que la explicación ante semejante trato dispensado a seres humanos, no se explica –lo que sería igual de cruel- solo en un ahorro monetario, sino que –puede afirmarse- que es toda una filosofía para con el semejante.

SIEMPRE TAN BUENOS…

En el año 2000 este periodista público un libro (“Humo Rosado”), producto de una investigación llevada a cabo durante más de 2 años donde denunciaba la contaminación ambiental sufrida por empresas (fundamentalmente curtiembres) en la Provincia de Santa Fe.

En ese trabajo, el capítulo 3 se denomina “Industrias Verdes” y allí se relataba como grandes empresarios culpables y responsables de contaminación en el mundo, disfrazan su rol de envenenadores con una hipotética preocupación por el medio ambiente.

Así, en aquel trabajo se denunciaba, por ejemplo que Edgard Woolard, Director Ejecutivo de DuPont de Nemours, muy suelto de cuerpo declaraba: “En el futuro, a nosotros (los industriales) se nos tendrá que percibir de un solo color: el verde” y que mientras decía esto su empresa era una de las más contaminantes del planeta, líder de la fabricación de clorofluorcarbonados (CBC) y, por ende, principal; culpable de la destrucción de la capa de ozono. Hoy hay que decir que Du Pont era una de las empresas que se beneficiaba con la explotación de jornaleros santiagueños sufrida en Córdoba.

Esta actitud de Woolard es una perfecta síntesis del papel que las multinacionales en general están llevando a cabo: se disfrazan de ecologistas, se muestran ante la sociedad como preocupados por el medio ambiente, mientras en su accionar cotidiano destruyen los bienes de la tierra, contaminan el aire, el agua de los ríos, y enferman y matan a los hombres que en ella reside.

Una de las cabezas de este monstruo disfrazado es el Consejo Empresarial para el Desarrollo Sustentable (CEDS), establecido a pedido del secretario general de la ECO '92, Michael Strong y que fue presidido por el multimillonario suizo Stephan Schmidheiny, quien invitó a todo el mundo empresarial a formar parte del CEDS y a abrir filiales en todos los países.

Paradójicamente Stephan Schmidheiny integró también la Junta de Directores de Asea Brown Noveri, empresa encargada de fabricar ¿tornillos ?, ¿caramelos?, muñecas?, no, la Asea Brown Noveri fabrica y vende reactores nucleares, siendo además parte de la empresa Nestlé que en todo el mundo promueve publicitariamente el reemplazo de la leche materna por productos de su marca. Este personaje poseía además el 30% de la mayor acería chilena -cuyas emisiones de polvos han provocado, según distintas fuentes del país transandino- un enorme daño ambiental.

En nuestro país forman parte del CEADS el grupo Zorraquín, dueño de 51% de Ipako y Petrokén (el otro 49% es de la multinacional Shell) dos emprendimientos que contaminan desde hace años Ensenada y Bahía Banca. Se suma el grupo Perez Companc, - que fue incluido en la lista de Forbes como uno de los mas ricos del mundo- y que, entre otras cosas se encarga del transporte de petróleo, una de las actividades mas contaminantes y ASTRA, fabricante de carbón, que tiene además en su haber el privilegio de ser una de las pocas empresas que pesa sobre ella sentencia firme -en su contra- en el juicio que la gente de Ensenada le hizo por ser contaminadora del aire.

El listado continúa con el Grupo Techint -otro grupo argentino incluido en el listado de Forbes- quien participa en el negocio petrolero y se le suma el Grupo Bunge y Born quien entre sus múltiples actividades participa en la fabricación de aceites, pintura y pesticidas, que además de reducir la sanidad de los alimentos, contaminan por infiltración las napas de agua. Molinos Río de la Plata y Compañía Química poseen hoy sendos juicios llevados a cabo por organizaciones ambientalista de DockSud por desechar al aire elementos contaminantes.

En este campo, las multinacionales agropecuarias aprendieron rápidamente de estos industriales.

La “pantalla” benévola de Nidera la encarna su presidente Martín Mayer Wolf, quien se presenta como uno de los sostenedores del grupo “Acción Internacional”, una organización privada sin fines de lucro, cuya misión es ayudar a la gente a salir de la pobreza a través de su propio trabajo.

En la Argentina, Nidera es presidida por Ricardo López Mayorga que se lo conoce por organizar concursos que otorgan premios a alumnos de escuelas agrotécnicas, estimulándolos a cuidar el suelo y utilizarlo en forma racional.

El rol de la Sociedad Rural

Como históricamente lo hizo, la sociedad rural y ese engendro empresarial llamado Mesa de Enlace nada dijeron de estas acciones viles llevadas a cabo por multinacionales con trabajadores argentinos. Es más, en algunos reportajes pusieron en duda que fuera verdad y hasta llegaron a sostener que se trataba de una maniota del gobierno (sic) para ensuciar a empresas vinculados con el agro

Nada dijo Mario Llambias, Hugo Biolcatti o el mismo –otrora progresista- Eduardo Buzzi. Es más Raúl Víctores, representante de la Sociedad Rural de San Pedro, rechazó los procedimientos donde se encontraron personas esclavizadas y los consideró “un circo mediático”. Hace unos días, cuando se efectuaron allanamientos en un establecimiento de la firma Nidera, la Sociedad Rural sampedrina había advertido que “aprovechar este tipo de situaciones para presentar facturas contra todos los productores es una actitud ruin”.

No es casual, la sociedad Rural es coherente, siempre pensó y actuó igual.

A mediados de 1944 la Sociedad Rural se pronunció sobre el Estatuto del Peón, y, entre e otras cosas decía: “Éste Estatuto no hará más que sembrar el germen del desorden social, al inculcar en la gente de limitada cultura aspiraciones irrealizables, y las que en muchos casos pretenden colocar al jornalero sobre el mismo patrón, en comodidades y remuneraciones….. La vida rural ha sido y debe ser como la de un manantial tranquilo y sereno, equilibrado y de prosperidad inagotable.

La Sociedad Rural no puede silenciar su protesta ante las expresiones publicadas en que se ha comentado y en la que aparecen los estancieros como seres egoístas y brutales que satisfacen su inhumano sensualismo a costa de la miseria y del abandono en que tienen a quienes colaboran con su trabajo. El trabajo del campo por su propia índole, fue y es acción personal del patrón. Este actúa con frecuencia con los peones en la labor común, lo que acerca a las personas y establece una camaradería de trato, que algunos pueden confundir con el que da el amo al esclavo, cuando en realidad se parece más bien al de un padre con sus hijos….. En la fijación de los salarios es primordial determinar el estándar de vida del peón común. Son a veces tan limitadas sus necesidades materiales que un remanente trae destinos sociales poco interesantes. Últimamente se ha visto en la zona maicera entorpecerse la recolección debido a que con la abundancia del cereal y el buen jornal por bolsa, resulta que con pocos días de trabajo se consideran satisfechos.

No hace falta agregar nada mas.

La desinformación como aliada

Resulta absolutamente inadmisible que empresas de semejante envergadura, con facturación medidas en millones de dólares, donde el porcentaje de rentabilidad se aproxima al 90% y la incidencia salarial en su renta es menos del 2% comentan semejantes actos de crueldad para con seres humanos

Como inadmisible también resulta que medios de comunicación social, cuya funcion primordial es la de informar a su público lo que sucede “miren para otro lado”, desconozcan el hecho y no informen sobre lo sucedido, o, lo que es peor aún, pongan el tema en duda, cuando hay testimonios gráficos, testimoniales y hasta fílmicos que no dejan duda sobre la veracidad de la denuncia.

En la prensa gráfica, salvo los diarios “Página 12” y “Tiempo Argentino”, la mayoría de los otros grandes medios omitieron el tratamiento del tema. Está claro que abordar esta problemática iba contra los negocios de algunos de ello.

 

No tienen excusa para protagonizar semejante pasividad informativa. Cualquier manual sencillo de periodismo reza que una noticia es un hecho que, por su excepcionalidad, merece ser difundida. Los casos de explotación y esclavitud en pleno siglo 21, llevada a cabo por empresas multinacionales vinculadas al agro hacen que el caso posea el peso necesario para el tratamiento mediático.

Un viejo slogan periodístico reza que un hecho puede taparse o puede hacerse tapa. Para los diarios Clarín y La Nación el tema que hoy nos preocupa “se tapó” y nunca fue tapa (primera plana) de sus ediciones. En diciembre del año pasado, cuando, por ejemplo, Página 12 informaba los casos de explotación llevados a cabo por la empresa Nidera en San Pedro y casi todos los medios radiales y televisivos “levantaban” esa información, los diarios “Clarín” y “La Nación” elegían como tema central para su primera plana el asalto de un banco en Capital Federal y la falta de billetes en cajeros en Buenos Aires, Córdoba y Santa Fe. Está claro que para los dos grandes diarios resulta más importante el robo de algunas cajas de seguridad o la falta de liquidez de la clase media que la explotación de centenares de personas y de 30 chicos.

El tema solo fue tratado algunos días después cuando ya era imposible obviarlo, aunque el tratamiento llevado a cabo por el diario de “los Mitre” se centró en un comunicado de la Empresa descartando cualquier envío de un periodista al lugar del hecho, o una entrevista a quienes allanaron el lugar e incluso a quienes sufrieron en carne propia el vejamen. Es más, la editorial del diario, en coincidencia con lo que la Sociedad Rural afirmaba en 1944, publicaba “…cabe preguntarse si, tratándose de un trabajo migratorio, de pocas semanas, abonado en blanco y contratado de acuerdo con las leyes respectivas, se justifica la calificación de esclavitud y reducción a la servidumbre que se ha deslizado contra determinadas empresas agrícolas”.

Algo similar sucedió con “el gran diario Argentino” cuyo tema fue tratado recién ocho días después de haber sido conocido y también centró su tratamiento en los dichos de los empresarios.

Ningún mensaje es inocente, diría el comunicólogo mendocino Daniel Pireto Castillo. Nidera es uno de los principales expositores en Expoagro, y Expoagro es la exhibición anual del campo organizada por una empresa cuyos principales promotores son… Clarín y La Nación.

(*) comedia española en tres actos de Francisco de Quevedo y Villegas.

"Tiempos de rara felicidad son aquellos en los cuales se puede sentir lo que se desea y es licito decirlo" (Cornelio Tacito)

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